Desde siempre me han fascinado las olas. Su fuerza, su ritmo y esa mezcla de belleza e imprevisibilidad que nunca se repite igual. Para mí, el surf es casi una metáfora: el intento de dialogar con algo libre e indomable, más que de controlarlo.
Muy cerca de mi ciudad natal se encuentra Mundaka, uno de los lugares más emblemáticos del surf por su magnífica y famosa ola, y una referencia constante para quienes sentimos el mar como parte de nuestra identidad. De ahí nace esta obra.
En ella he querido capturar la energía de su ola e incluir un guiño a uno de mis surfistas locales favoritos, Natxo González, cuyas tablas suelen llevar un patrón de líneas negras en paralelo. Un pequeño homenaje a la cultura del surf y a ese equilibrio entre técnica, respeto y libertad que define este deporte.
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175,00€Precio
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