No hay mejor lugar para contemplar Bilbao que desde Artxanda. Desde esta cima, la ciudad se abre ante los ojos: la Torre Iberdrola, el Estadio de San Mamés (donde juega el Athletic de Bilbao, mi equipo de futbol), los tejados y las montañas que rodean la ciudad, formando un abrazo protector.
En esta acuarela expresionista, me dejé llevar por el color y la emoción. Cada trazo y cada mancha de color buscan capturar la energía vibrante de Bilbao, su calidez y esa sensación de pertenencia.
Quise transmitir no solo la forma de la ciudad, sino la sensación de estar allí arriba: la amplitud del paisaje, la luz reflejada en los edificios y la actividad constante de la ciudad que se percibe desde la distancia.
Esta obra es un homenaje a Bilbao, a su movimiento, su belleza y su espíritu único. Ideal para quienes aman la ciudad y desean llevarse un trozo de su energía a casa.
